Subestimación de contagios de covid en el país sería de 82 %: estudio

Investigación analizó evolución de la pandemia. Alerta por posible subregistro en regiones.

Un estudio de investigadores colombianos publicado en la revista International Journal of Infectious Diseases analizó el manejo de la pandemia en el país con base en la incidencia de casos y muertes frente a otros de la región.

La investigación fue elaborada por Fernando de la Hoz Restrepo (del Departamento de Salud Pública de la Universidad Nacional), Nelson Alvis Zakzuk (del Departamento de Ciencias Económicas de la Universidad de la Costa), Juan Fernando de la Hoz Gómez (del Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Fundación ALZAK), Alejandro de la Hoz Gómez (del programa interdepartamental de bioinformática de la Universidad de California), Luz Gómez del Corral (del grupo de investigación en enfermedades infecciosas del Hospital Universitario San Ignacio) y Nelson Alvis Guzmán (del departamento de Ciencias Económicas de la Universidad de Cartagena).

Fue denominada ‘¿Es Colombia un ejemplo de contención exitosa de la pandemia covid-19? Un análisis crítico de los datos epidemiológicos de marzo a julio del 2020.

Los expertos construyeron el análisis a partir de las tasas de incidencia y mortalidad que mostró el covid-19 por edad, sexo y áreas geográficas en Colombia entre marzo y el 25 de julio pasado.

Para ese entonces se habían reportado 240.745 casos y 8.269 muertes, con una tasa de letalidad del 3,4 por ciento. Y se habían analizado 1’370.271 muestras, que equivalen a 27.405 por millón de habitantes y a una tasa de positividad del 17,5 por ciento.

Vale la pena decir que hasta el martes, menos de un mes después de concluido el análisis, el número de casos confirmados era de 489.122; las muertes, 15.619, y la tasa de letalidad, de 3,19 por ciento. Además, se han analizado 2’246.595 muestras, que equivalen a 44.600 por millón de habitantes y a una tasa de positividad de 21,77 por ciento.

Con las cifras estudiadas, los investigadores confirmaron que Colombia tiene una menor incidencia de casos y de mortalidad en comparación con otros países de la región.

Y asimismo, después de aproximadamente 140 días de transmisión, los números de casos y muertes están “extremadamente” por debajo de las proyecciones del Instituto Nacional de Salud (INS). “El modelo matemático del INS estimó que 21’237.000 casos y 212.000 muertes podrían ocurrir en los primeros 100 días de la epidemia sin intervenciones. Sin embargo, solo el 0,3 por ciento de los casos y el 0,7 por ciento de las muertes pronosticadas se notificaron después de esos primeros 100 días”, indica el análisis.

Dicen que esto puede ser un efecto de la cuarentena general y de otras medidas tomadas por el Gobierno (estricto cierre temprano, el confinamiento obligatorio para mayores de 70 años, cierre de escuelas y universidades, suspensión de casi todas las actividades de trabajo presencial y de los viajes nacionales e internacionales terrestres y aéreos), condiciones que contrastaron en su momento por las decisiones tomadas en otros países como Brasil y México.

Además, mencionan que factores como el clima y el perfil demográfico pudieron influir en las bajas tasas de mortalidad. Esto porque si bien los picos de transmisión y las muertes ocasionadas por los virus respiratorios ocurren principalmente durante las temporadas de lluvia, desde octubre del 2019 el país ha experimentado una temporada seca inusualmente larga. Eso se suma a la población joven mayoritaria que pudo haber atenuado la mortalidad del Sars-Cov-2.

Pero también achacan la baja mortalidad, en cierta medida, a las diferencias geográficas en la capacidad de vigilancia. Por ejemplo, “las poblaciones indígenas con poca infraestructura sanitaria han sido las más afectadas”, afirman los expertos.

Los autores dejan en evidencia las brechas en las tasas de muestreo que tienen las regiones cuando se las compara por millón de habitantes, pues mientras un departamento tiene 2.664 otro ostenta 158.681. “En consecuencia, la tasa de incidencia y mortalidad también varía”, señalan.

Pero el estudio también evaluó el potencial de subestimación de casos detectados en el país, que “debido a las variaciones geográficas en la capacidad de vigilancia puede llegar hasta el 82 por ciento”, mencionan.

O en otras palabras del mismo documento, “para el 25 de julio Colombia debería haber detectado 1’328.175 casos en lugar de los 240.795 reales observados, una subestimación del 82 por ciento”.

Para medir la subestimación de casos, los autores identificaron los departamentos con las tasas más altas de muestras procesadas por millón de habitantes y las proyectaron sobre otras regiones teniendo en cuenta la positividad mostrada.

Los investigadores señalan claramente que “estas deficiencias en la notificación y la vigilancia también pueden contribuir a ocultar el número real de casos y muertes en Colombia”.

En cualquier caso, el artículo señala las dificultades que tuvo el país por la escasez de suministros de laboratorio para realizar las pruebas de PCR. Y expone textualmente que si todos los departamentos hubiesen tenido la capacidad de muestreo que tuvo el Amazonas “el número de casos se habría multiplicado por ocho”.

Eso queda en evidencia porque al revisar la proporción de positivos de covid-19 por cada caso importado “se sugiere que algunos departamentos no pudieron rastrear la mayoría de los casos importados”.

El artículo remata diciendo que si bien el primer caso importado se detectó a comienzos de marzo, “es muy probable que la transmisión se iniciara en febrero o incluso a finales de enero”.

Prueba de ello son los casos detectados en marzo en diversas regiones y sin vínculos conocidos con positivos importados. “Uno de los primeros casos, de hecho, reportó síntomas el 29 de febrero, varios días antes de que se detectara el primer caso importado”.

Este análisis toma los datos que si bien muestran que en Colombia no se presentó el colapso del sistema sanitario y hay una baja letalidad, que se ha mantenido, la dimensión de la pandemia aún no se conoce, le dijo a EL TIEMPO Fernando de la Hoz, exdirector del Instituto Nacional de Salud y director del departamento de salud pública de la Universidad Nacional y uno de los autores principales.

El artículo –agrega el investigador– ajusta los números reportados por el Instituto Nacional de Salud y el Ministerio a la capacidad de diagnóstico que tiene el país.

Por: Unidad de Salud
Fuente: El Tiempo